No todo es tan fácil como parece

¿Te has preguntado cuál es la realidad que se vive en una sala de redacción?

Sala de redacción, corazón de un periódico

San Juan de los Morros, 27 de enero de 2019.-  Todos piensan que la labor de un periodista es fácil. Solo deben llegar a la oficina o sala de redacción, sentarse en el escritorio frente a su computadora. Que simplemente escriben unas cuantas “cosas, descansan y echan cuentos entre sus compañeros para luego irse. “Tu trabajo es súper relajado”, es lo que suelen decirles, pero ¿Te has preguntado cuál es la realidad que se vive en una sala de redacción?

¡No todo es tan fácil como parece! Los periodistas se ven abrumados por la faena diaria donde deben cubrir actividades, recolectar los datos necesarios, jerarquizar la información y procesarla de una manera que sea accesible a todo entendimiento, lo cual implica una fuerte actividad mental.

Los periodistas trabajan contra el reloj

¿Y quién dijo que todos los trabajos son desde una oficina? Pues no señores. Deben vivir bajo el estrés de movilizarse de polo a polo en la ciudad e incluso salir de viaje, y el momento más destacado, es cuando llegan a la oficina a procesar todo el material y son presionados por la dirección del periódico que solicita la entrega inmediata de la nota, y por si fuera poco, también deben lidiar con ubicar el fotógrafo para que le pase las fotografías, lo cual es una odisea.

En la sala de redacción no se conoce “la hora del almuerzo”, todos los periodistas lo posponen mientras realizan su trabajo y a esto se suma lo tarde que termina la jornada laboral en altas hora de la noche. Ya te podrás imaginar la expresión de sus rostros, pasar el día estresado, movilizándose sin poder comer, pasar unas horas sentado y con la vista fija en la computadora, pensando en cómo transformar todo.

La próxima vez, intenta imaginar un poco lo que pasará, si no, puedes preguntarle directamente a un periodista. Pero sin duda alguna es la mejor profesión, el mejor oficio, es un estilo de vida. Es por ello que un periodista no debe ser una mala persona, todo lo contrario. /Angelo Navarro (ECS-Unerg)