Farabundo Martí: Cuando la historia no se puede escribir con la pluma se debe escribir con un fusil

 

La lucha por la justicia le costó la vida

San Juan de Los Morros, 1 de febrero del 2019.- La historia de la libertad y la independencia en el mundo, está escrita con la sangre de miles de hombres y mujeres, que han entregado su vida a la lucha, una lucha acérrima contra las desigualdades, contra  la explotación y contra la vida misma, entendida y manipulada, por quienes se creen dueños y señores de planeta, y que como lo dijo El Libertador Simón Bolívar hace 200 años, “Estados Unidos pareciera que fueron creados por la Providencia para llenar la América de miseria, en nombre de la libertad”.

Uno de estos hombres, del siglo XIX, nativo de El Salvador, quien se confinó a la defensa del campesinado y las reivindicaciones de las comunidades indígenas, de esa época, fue Farabundo Martí, firme opositor, e incansable trovador, representante de la izquierda de su país natal, que luchó sin medida,  y sin tiempo estipulado, contra la sucesión de dictaduras, que atentaron por años contra la organización de los pueblos,  y contra esos humildes campesinos, trabajadores, que se oponían y se opusieron siempre a la injerencia imperial en los países, para robar sus riquezas, para sembrar terror y para inocular caos y angustia entre los pobladores del mundo.

Eso fue Farabundo Martí, un hombre de compromisos, un hombre identificado con los campesinos, dedicado a la lucha contra las injusticias, que  vivió en el exilio muchas veces,  hasta que fue encarcelado.

Participó activamente en la fundación del Partido Comunista Centroamericano, en la ciudad de Guatemala; y tres años más tarde, se unió a la Liga Antiimperialista, como representante de Augusto Cesar Sandino, con quien estuvo combatiendo en la guerra de liberación de Nicaragua, contra la invasión de los gringos.

Jamás hizo caso a amenazas

Martí fue perseguido, encarcelado, en muchas ocasiones, su vida era el blanco de las fuerzas imperiales,  quienes jámás perdonaron, su incansable esfuerzo por defender la justicia, en un contexto donde se acrecentaba la crisis del capitalismo mundial.

Los estudiantes de esa época, en las que Farabundo Martí andaba recorriendo territorio, tratando de reivindicar a tantos campesinos e indígenas, época en la que un grito ancestral unificado, exigía justicia eran enemigos todos del dictador Maximiliano Hernandez Martinez, cuyo fin era exterminarlos y acabar con la disidencia que recogía José Farabundo Martí.

Campesinos indígenas y estudiantes enemigos del dictador

Fue fusilado junto a los líderes estudiantiles Alfonso Luna, Mario Zapata y Agustín Farabundo Martí en 1932,  en medio del genocidio más grande de la historia de ese país, donde perdieron la vida, por órdenes de Hernández Martínez, entre 25.000 y 30.000 personas.

José Farabundo Martí

Un irrespeto a los derechos de los pueblos originarios, con la decisión del dictador,  de aplastar la insurrección indígena y campesina.

Un esquema que se repite, según las épocas

Farabundo Martí, trascendió a la inmortalidad, desde el año 1932, cuando se extinguí su vida terrenal,  para convertirse en pueblo, para convertirse en lucha, en protesta, en esa voz indígena, campesina, excluída, que se alza para reclamar derechos y para defender espacios y riquezas que han sido arrebatadas y pisoteadas por el terror yanqui.

Así  como Farabundo Martí, en El Salvador, hay hombres de revolución, de socialismo, que emergen cada 100 o 200 años, para darle la pelea a ese imperio, que está contando sus últimos días./Luz Marina Molina