Calabozo, 03 de Febrero del 2026.- La Villa de Todos los Santos de Calabozo no es solo un punto en el mapa del estado Guárico; es un testimonio vivo de la resiliencia y la identidad nacional. El gobernador Donald Donaire llevó a cabo la conmemoración del 302° aniversario, consolidándose como un baluarte donde el pasado colonial y el ímpetu productivo convergen en un solo horizonte.
En este sentido, la ciudad fundada formalmente en 1724, Calabozo ha trascendido su rol histórico como «cuna de valientes» para convertirse en un símbolo de la fe y la arquitectura venezolana. Su casco histórico, uno de los mejor conservados del país, funciona como un portal temporal. Al recorrer sus calles, el visitante no solo observa fachadas; experimenta la atmósfera de una época que forjó el carácter del llanero.

Asimismo, la Catedral de Calabozo, epicentro de esta celebración, se erige no solo como un monumento religioso, sino como el ancla espiritual de una comunidad que ha sabido mantener sus tradiciones frente a la modernidad.
Más que tradición: Un motor de progreso
Del mismo modo de este aniversario revela una dualidad fascinante: Calabozo es nostalgia y, al mismo tiempo, vanguardia económica. Como corazón productivo de Guárico, la ciudad demuestra que la esencia del llano, ese aire que se respira y que evoca libertad es el mismo combustible que impulsa su desarrollo agroindustrial.


Es importante mencionar que, la celebración de estos 302 años cierra con una mirada esperanzadora hacia los icónicos atardeceres guariqueños. Más allá de la efeméride, este aniversario invita a la reflexión sobre la importancia de preservar el patrimonio histórico como base para el crecimiento sostenible de la región./Sibci Guárico-Sandy Carvajal (ECS Unerg)/@gobguárico.