San Juan de los Morros, 22 de Octubre del 2026.-Venezuela rinde homenaje a una de las tradiciones más vistosas y representativas de su acervo cultural al conmemorar el Día Nacional de las Burriquitas, esta expresión popular, caracterizada por su colorido, dinamismo y carga histórica, se celebra a lo largo y ancho del territorio nacional como una muestra viva de la identidad. La festividad encuentra sus raíces en la época colonial, cuando la mezcla de costumbres dio paso a una danza folclórica llena de alegría, teatro y movimiento, con el paso de los siglos, esta manifestación ha logrado mantenerse vigente en el corazón de las comunidades locales.

La danza de la Burriquita, o la Burra como también se le conoce popularmente desde principios de la década de 1980, destaca por su rica puesta en escena, en ella se entrelazan de forma armoniosa la música, el baile, la pantomima y el arte dramático para llenar de regocijo las plazas y calles de nuestros pueblos. El intérprete luciente viste una estructura alegórica que simula la figura de un animal, ejecutando giros y movimientos rítmicos que contagian de entusiasmo a los espectadores, dónde según la región geográfica, esta manifestación suele presentarse durante las festividades de Carnaval, las fiestas patronales o la época navideña.
El arraigo de esta tradición responde a un meticuloso proceso de transmisión oral que ha pasado de generación en generación a través de los ancestros; los portadores patrimoniales y cultores han sido los encargados de mantener vivas las técnicas de confección de los trajes y la coreografía habitual, gracias al esfuerzo sostenido de estos creadores populares, la danza no ha perdido su esencia original a pesar del transcurso del tiempo. Cada atuendo es confeccionado con telas coloridas, sombreros adornados y elementos artesanales que reflejan la creatividad de cada región.
Esta distinción institucional permitió visibilizar la labor ininterrumpida de cientos de hombres y mujeres dedicados a cultivar este baile folclórico, la declaratoria supuso además el establecimiento de políticas públicas orientadas a proteger, difundir e investigar la importancia de la manifestación en el contexto nacional. Para los cultores, ostentar este título representa un compromiso de honor con el rescate permanente de las raíces tradicionales; el aval patrimonial ratifica que las expresiones populares son pilares fundamentales de la soberanía cultural venezolana./Hector Ortiz (ECS-Unerg)