Caracas, 16 de marzo del 2026.-En una reciente edición del programa Análisis Situacional, conducido por el analista Óscar Schémel y transmitido por Globovisión, el presidente de la Comisión Especial para el Seguimiento de la Ley de Amnistía, Jorge Arreaza, ofreció una lectura profunda sobre el actual momento político, social y económico que atraviesa Venezuela.
Durante la entrevista, el parlamentario desglosó los avances en materia de justicia, la recuperación soberana y el complejo camino hacia la normalización de las relaciones internacionales.
Resistencia económica y soberanía energética
Al abordar el panorama financiero, Arreaza reconoció los severos desafíos impuestos por las medidas coercitivas internacionales, aunque destacó la capacidad de adaptación que ha demostrado el país. Según el dirigente, «Venezuela ha pasado por una etapa de resistencia heroica frente a las agresiones externas que buscaban el colapso total de nuestras instituciones».
En este sentido, subrayó que la estabilidad económica actual es un proceso condicionado al respeto de la soberanía. Para Arreaza, el equilibrio financiero no es solo una cuestión de mercado, sino de reconocimiento político, afirmando que «no puede haber una normalización económica plena si persiste el asedio financiero y si no existe un reconocimiento real a la legitimidad del Estado venezolano».
Respecto al restablecimiento de los vínculos comerciales con Estados Unidos, el diputado destacó la interdependencia energética como un factor pragmático e inevitable. «Es natural que ellos sean nuestro mercado y es natural que nosotros seamos la fuente», aseveró, añadiendo que el acercamiento actual representa un retorno a una relación que «siempre debimos tener y que nunca debió abandonarse».
Justicia, perdón y los límites de la Amnistía
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el balance de la Ley de Amnistía, en el cual detalló que ha beneficiado hasta la fecha a 7.727 personas. No obstante, el parlamentario fue tajante al señalar que la paz social no puede edificarse sobre el olvido de las víctimas o el perdón ciego.
»La amnistía debe ser un instrumento para la paz, pero jamás puede convertirse en una patente de corso para que se repitan hechos que han enlutado a la familia venezolana», explicó Arreaza.
«Creo que para perdonar hay que construir confianza. Y, no es fácil construir confianza entre quienes nos hemos enfrentado y confrontado, pero debemos hacerlo por nuestro pueblo», agregó.
Asimismo, recordó que el marco legal venezolano es estricto en sus exclusiones: no hay cabida para quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad, violaciones graves a los derechos humanos, homicidio intencional, narcotráfico o corrupción. «Nosotros estamos obligados por la Constitución. Esa es una línea roja que nadie puede cruzar», sentenció.
El reconocimiento de las instituciones desde el exterior
Un aspecto novedoso revelado por el presidente de la Comisión es que venezolanos residentes en el extranjero están solicitando amnistía mediante apoderados legales. Este paso es un síntoma de legitimación institucional, según Arreaza, pues el solo hecho de acudir a los tribunales implica que el ciudadano «se está poniendo a derecho».
Esta dinámica, según el entrevistado, facilita que cualquier persona pueda regresar al país y reincorporarse a la vida nacional por vías pacíficas. Sin embargo, reiteró que la reconciliación requiere un paso previo indispensable: «El perdón es necesario, pero el reconocimiento de la falta es el primer paso para que ese perdón sea real y efectivo. No podemos hablar de reconciliación dándole la espalda a quienes sufrieron la violencia».
Eficiencia pública y poder comunal
Ante las interrogantes sobre la gestión del Estado, el dirigente fue enfático al proponer la transferencia de competencias a las comunidades como el antídoto principal contra los vicios administrativos. El representante sostiene que «la mejor forma de combatir la corrupción y la ineficiencia es eliminando la intermediación innecesaria y permitiendo que el autocontrol comunal vigile el uso de los recursos». Esta visión coloca la vigilancia popular como el eje central de la transparencia gubernamental.
Un proceso bajo vigilancia permanente
El también diputado a la Asamblea Nacional dejó claro que la Comisión Especial mantiene una vigilancia activa sobre los acuerdos alcanzados en las mesas de diálogo. El objetivo es asegurar que el espíritu de la ley se cumpla sin distorsiones que comprometan la estabilidad de la República. El parlamentario concluyó con un llamado a la madurez política, insistiendo en que la sanación de las heridas políticas solo es posible a través de la justicia como forma de reparación y un compromiso inquebrantable con la no repetición de eventos violentos.
«Yo creo que es un gran esfuerzo nacional que debemos nosotros tomar desde incluso la subjetividad de cada uno, debemos asumir como también grandes grupos políticos, grandes fuerzas activas, pero incluso económicas, sociales, culturales, este nuevo momento como la salida a una situación de conflicto. Evitar una situación que nos lleve a lamentarnos por 100 años solo es posible si hoy tenemos la madurez suficiente como para volver a entendernos, para coexistir, convivir, tolerarnos y eso parte de cada, cada persona», refirió. / Globovisión/